La gamificación como herramienta para mejorar las capacidades físicas y cognitivas en los pacientes de geriatría: proyecto “Recorriendo Navarra”

España es el segundo país más longevo del mundo después de Japón y nuestra sociedad sigue envejeciendo de modo que, de continuar con esta tendencia en 2050 contaremos con un 40% de la población mayor de 65 años.

Este envejecimiento suele llevar aparejada la aparición de enfermedades crónicas, en numerosas ocasiones manifestadas como pluripatologías que pueden generar fragilidad, discapacidad y, en último término, dependencia.  No es de extrañar que ante un agravamiento de estas y, sumado a otra serie de procesos agudos, las personas de mayor edad sean pacientes asiduos de los centros hospitalarios, cada vez más.

El hospital, proveedor de cuidados es, paradójicamente, uno de los recursos que genera mayor dependencia y discapacidad en las personas mayores. Los protocolos, las pruebas, obligan a los pacientes a permanecer encamados, a dejar de caminar, a estar sentados y tumbados muchísimas horas lo que genera una discapacidad que además se mantiene en el tiempo..

Este hecho se conoce como Iatrogenia nosocomial, es decir, un estado, enfermedad o infección causada o provocada por los médicos, los tratamientos médicos o medicamentos, siendo más frecuentes y graves en las personas de mayor edad.

Además de las complicaciones físicas que pueden producirse por diversas causas (efectos adversos de fármacos, caídas, infecciones, úlceras por decúbito, delirio,  complicaciones relacionadas con cirugías…), es importante señalar que, en torno al 30-50% de estos pacientes al alta experimentan un grado de deterioro que les genera una dependencia en alguna de las áreas de la vida diaria de la que eran independientes.

Algunos de los factores más comunes que propician la aparición de estas complicaciones serían el reposo prolongado en cama, sobreuso de pañales, uso de catéteres urinarios, falta de estimulación en actividades de la vida diaria, etc. De hecho hay estudios que refieren que tan solo permanecen 43 minutos levantados al día.

La buena noticia es que una gran proporción de esta discapacidad asociada a la hospitalización es potencialmente prevenible.

En esta línea surge el proyecto “Recorriendo Navarra” del Área de Geriatría perteneciente al Centro Hospitalario de Navarra. La idea: para prevenir esa discapacidad nada mejor que transformar el propio hospital en un entorno que induzca al paciente a moverse, hacer ejercicio, a desplazarse y a pensar.

Se supera el concepto de un hospital pasivo, de aspecto llano, cambiando su estructura y funcionamiento para dar paso a un lugar en el que se pueden realizar ejercicios y dinámicas en sus propios pasillos.

Pasillos de un hospital

 

Así, en colaboración con el área de investigación se ha creado un proyecto de “gamificación” de manera que fomenta un ambiente que invita a la participación por medio del juego.

Consiste en un circuito saludable en el que, a través de un “viaje” por 13 enclaves representativos de Navarra, los pacientes combinan actividad física y cognitiva para mejorar y mantener sus capacidades funcionales, motoras, cerebrales y sociales, además de hacer más llevadera la estancia y favorecer su recuperación.

El hospital cuenta con un programa de ejercicio que consta de una hora de actividad física por la mañana y un rato por la tarde. Se observó que el resto del tiempo los pacientes permanecían mayormente sin recibir ni un solo estímulo más, encamados o sin realizar ningún movimiento o actividad. Aquellos a los que su condición de salud se lo permitía, aproximadamente un 40%-50%, eran capaces de llevar a cabo más actividades a lo largo de la jornada. Dado que existía una carencia de personal, se buscaron alternativas para motivar a estos pacientes del área de Geriatría para salir y moverse, y de ahí surgiría la idea.

Se colocaron en los pasillos 13 acuarelas del artista Iñaki Pardos representativas de diversos emplazamientos de la región, además de cuatro estaciones en las que el paciente iba a poder caminar en línea recta, por encima de un tronco, de manera alterna entre piedras e incluso hacer juegos de alcances horizontales y verticales.

Acuarela de un paisaje sobre una barandilla

Se creó un Diario de viaje, una especie de pasaporte en el que se recogen los recorridos junto a los objetivos y una serie de actividades transversales, en tres versiones diferentes en función de la condición del paciente: una versión para personas en silla de ruedas; otra para aquellas que utilizan un apoyo -bastón, muleta o andador-; y otra para las que caminan autónomamente.

 

Estos recorridos adaptados se pensaron para llevarlos a cabo durante seis días que es la estancia media en el ala, realizando una fase de calentamiento motriz previa en la habitación.

Al final de cada jornada una enfermera o una auxiliar realiza un control poniendo un sello en el diario. Esta actividad se ha comprobado que cambia completamente el sentido del deterioro a lo largo del ingreso de manera que el estado de ánimo de los pacientes mejora desde el momento en el que ven las láminas, antes incluso de comenzar con el proyecto.

 

Fuente

Autor entrada: Vanesa Pérez Padilla

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