¿Qué son las creencias limitantes en la salud y cómo nos afectan?

España es el país más saludable, tal y como se recoge en la edición 2019 del ‘Bloomberg Healthiest Country Index‘ , lista que evalúa la calidad de diferentes factores como los hábitos alimenticios, el sistema sanitario, la esperanza de vida, el tabaquismo, la obesidad y el medio ambiente, que contribuyen a garantizar el bienestar en 169 estados. En la edición anterior, publicada en 2017 España ya ocupaba la sexta posición, pero este año, con una puntuación de 92,7 sobre 100 se coloca líder en cuanto a hábitos alimenticios y esperanza de vida. (1)

Mapa mundial con estadísticas de salud por países . Creencias limitantes

Ahora bien, si analizamos esos factores por separado, los estudios realizados en nuestro país arrojan resultados realmente inquietantes.

Veamos algunos datos:

  • Uno de cada cuatro españoles ya tiene sobrepeso u obesidad siendo el ritmo de crecimiento de esta enfermedad tan acelerado en nuestro país como en Estados Unidos, tal y como se ha presentado en el reciente XXIV Congreso Mundial de la Federación Internacional de Cirugía de la Obesidad y Enfermedades Metabólicas (IFSO) y el XXI Congreso de la Sociedad Española de Cirugía. Además, han advertido que España es el segundo país de Europa, por detrás del Reino Unido, con más casos de la considerada «pandemia del siglo XXI».  Y es que la obesidad es una enfermedad que causa 131.000 muertes al año en nuestro país. (2)
  • Respecto a la actividad física, según la última encuesta nacional de salud (2017) «el 35,3% de la población entre 15 y 69 años no alcanza el nivel de actividad física saludable recomendado por la OMS. El incumplimiento de las recomendaciones es mayor en mujeres (37%) que en hombres (33,5%)» Además continúa aumentando la prevalencia de factores de riesgo cardiovascular metabólicos y de otras enfermedades crónicas como hipertensión arterial (19,8%), colesterol elevado (17,9%), obesidad (17,4%) y diabetes (7,8%), confirmando la tendencia observada desde 1993. (3)Gráfica de evolución al alza de enfermedades cardiovasculares. Creencias limitantes en salud
  • Casi un 75% de los españoles consideran sus hábitos alimentarios como saludables, aunque cuando se analizan los hábitos alimenticios que realmente mantienen entran en directa contradicción, como se refleja en el informe de hábitos de consumo realizado en 2017 por la mesa de consumidores. (4) Como ejemplo, estamos lejos de consumir las cinco piezas de frutas y hortalizas recomendadas, quedándonos en menos de tres, según el último informe de la Fundación Española de Nutrición (FEN). Quienes elevan algo la media son los más mayores, que toman casi el doble de frutas y verduras que los adolescentes. (5)
  • Respecto al ejercicio físico, el estudio IPSOS Global Advisor (que recoge información de 27 países del mundo), indica que los españoles están entre los más sedentarios del planeta. En este sentido, el 30% reconoce que no realiza suficiente actividad física, mientras que sólo el 35% admite practicar ejercicio suficiente. (6)

 

¿Qué está causando esta gran disparidad entre la forma en la que queremos vivir y la manera en que realmente vivimos? Evidentemente hay determinados factores externos importantes que determinan algunos de nuestros comportamientos relacionados con la salud, pero el factor principal que probablemente nos impide cambiar nuestros hábitos de salud somos nosotros mismos.

Hablamos de nuestras creencias limitantes.

Mujer encerrada en un bote. Creencias limitantes

Cada uno de nosotros tenemos una manera de pensar que conforma un sistema de creencias propio. Son esas convicciones, esas ideas que tenemos sobre el mundo, sobre nosotros mismos, creencias que actúan creando suposiciones y prejuicios que condicionan cómo actuamos, nuestra forma de pensar, nuestras relaciones, nuestras tomas de decisiones…

Son producto de nuestra historia de aprendizaje y experiencias vividas desde bien pequeños. Vamos interpretando la realidad y vamos creando un mapa mental de la misma acorde con la sociedad en la que nos encontramos, interiorizándolo bien adentro.

Y es inevitable tenerlas.

Ahora bien, lo que en un momento concreto de nuestra vida nos pudo resultar válido en nuestro día a día, hoy puede no serlo, ya que los cambios son una constante. Una creencia que antes podía ser adaptativa o positiva, ahora puede dar un giro y convertirse en una negativa y pasar a ser un obstáculo, de manera que limitará cada una de nuestras acciones pero de manera inconsciente. Ahí, cuando aparecen esas creencias limitantes practicamente sin darnos cuenta es donde aparecen los problemas.

Estas hacen que caigamos una y otra vez en los mismos errores, errores que se basan en su mayor parte por la necesidad de mantenernos dentro de nuestra zona de confort, evitando sin embargo que precisamente al exponernos a esas nuevas rutas de pensamiento podamos seguir avanzando y desarrollándonos como personas. Acaban por impedir que logremos objetivos, pueden generar ansiedad, y afectar nuestro día a día.

Y, ¿cuáles son esas creencias limitantes?, pensamientos del tipo

«no me gusta hacer ningún deporte porque todos se me dan mal»

«no soy capaz de perder peso»

«estar sano supone mucho sacrificio y yo no tengo voluntad»

«soy incapaz de cambiar de opinión»

«ya soy mayor para…»

«no puedo mejorar mi vida»

«mi sobrepeso es genético, todos en mi familia son gordos así que poco puedo hacer»

«como poco pero todo me engorda»

 

Estas creencias pueden afectar enormemente a nuestra salud, ¿cómo podemos hacer para eliminarlas y sustituirlas por otras positivas?

 

1. Detectarlas, algo que no siempre es sencillo y puede requerir de ayuda profesional. Es necesario tomar conciencia de esas creencias arraigadas limitantes para avanzar en el autocuidado, ya que las reforzamos a través de nuestro pensamiento voluntaria o involuntariamente. Debemos fijarnos en lo que pensamos, en áreas concretas de nuestra salud y ver qué creencias están determinando nuestro comportamiento, como no hacer ejercicio, comer determinados alimentos, no acudir a revisiones…

2. Cuestionar esa afirmación, desafiar aquella creencia que te lleva a llevar a cabo un hábito no saludable. Esa creencia, ¿cómo afecta a tus relaciones, al cambio de alimentación, a la práctica de ejercicio, a cómo vives el ocio…?

3. No compararse con otros. Cuando lo hacemos nuestra confianza se ve dañada y terminamos sintiéndonos inferior. El problema de compararse siempre con los demás es que la energía se enfoca en lo que no tenemos. Todos contamos con defectos y puntos débiles, pero también hay cualidades que nos hacen únicos y valiosos. Siempre habrá alguien con más experiencia, conocimientos o habilidades pero nosotros también somos especiales.  Los pensamientos limitantes desaparecen cuando nos damos cuenta de que somos personas con habilidades en nuestras propias áreas.

4. Transformar esa creencia limitante en una creencia potenciadora para el cambio que se desea. Es decir, determinar qué deseamos hacer, pensar, sentir si esa creencia no estuviera presente. ¿Qué nos impulsa a avanzar?
¿Crees que eres demasiado mayor para comenzar a correr?, ¿cuánto puedes ganar si te lanzas a ello? Hazte una revisión médica, consúltalo con el profesional y si todo está Ok comienza con pequeños objetivos en tiempo o distancia semanales. ¿Crees que no vas a ser capaz de perder peso porque siempre has sido así? ¿Qué beneficios va a experimentar tu organismo con una alimentación más saludable? Consulta con un especialista y ponte a modificar hábitos, sin más. Solo hazlo.

Si eliminamos la creencia de que «no hacemos deporte porque todo se nos da mal», y nos enfocamos en la necesidad de hacer ejercicio para combatir el sedentarismo que nos está afectando físicamente, tomaremos conciencia de la diversidad de opciones que tenemos eliminando esa creencia que nos ha llevado a generalizar.

Una de las creencias más extendidas es la de sentir que no podemos hacer ejercicio porque necesitamos dedicarles ese tiempo a otras personas, como cuidar de nuestros hijos o padres o más tiempo al trabajo… En realidad es todo lo contrario; cuanto más tiempo dedicamos a cuidarnos más energía recargamos para funcionar mejor.
Las personas que priorizan la actividad física no necesariamente tienen más tiempo que otros. Más bien, se aseguran de disponer tiempo para ello porque saben que mejora su rendimiento y calidad de sus vidas diarias.

Cuando reconocemos y decidimos superar las creencias limitantes, podremos fácilmente abordar esos objetivos saludables. De hecho, nos va a ayudar a convertir un problema aparentemente insuperable en un desafío más manejable. Existen soluciones creativas a casi todos los problemas sencillos, pero tenemos que estar dispuesto a considerarlas. Y nuestra salud debe ser una prioridad ya que es el pilar sobre el que se sustenta nuestra vida.

 

 

(1) Healthiest Countries in the World. Bloomberg, 2019.
(6) Informe Ipsos. 2019

Autor entrada: Vanesa Pérez Padilla

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