Envejecimiento activo y calidad de vida en el adulto mayor

La vejez es un estado en la vida y el envejecimiento un proceso que sucede a lo largo del ciclo vital.

La creencia común es que a partir de una determinada edad empieza “la vejez», generalmente establecida en la edad de jubilación, y, lo que es peor, que ello conlleva pérdida, declive y deterioro. A lo largo del tiempo muchos profesionales han asumido un modelo biomédico por el que sabemos que, a lo largo de la vida, pasado un período de fuerte crecimiento, todos nuestros sistemas biológicos pierden eficiencia. Sin embargo a nivel psicológico el ser humano no termina su desarrollo ni empieza su deterioro cuando termina, en la edad adulta, su etapa laboral, se marchan los hijos del hogar o cuando ocurre cualquier otra condición física, biológica y social.

Nuestra esperanza de vida ha aumentado y esto supone nuevas oportunidades a nivel individual, familiar y social. Se pueden emprender nuevas actividades, como continuar los estudios, iniciar una nueva profesión o retomar antiguas aficiones.

Existe una visión esterotipada de lo que acontece durante la vejez asociada a cambios negativos, deterioro… Estas falsas creencias tienen un tremendo impacto en las personas, tanto en las que se encuentran en dicho momento vital como en la sociedad en general.  Y la realidad es que existe una enorme variabilidad en relación a esta etapa de la vida.

Hace unos días se desataba la polémica en redes a raíz de un tweet en el que se etiquetaba a la reina emérita, Doña Sofía, como anciana. La falta de consenso sobre cuándo utilizar esta acepción se hizo patente, ya que muchos la consideraban despectiva, otros como un adjetivo respetuoso, otros como símbolo de debilidad y decrepitud, otros como una característica inherente a su edad…

Según la R.A.E, el anciano es aquella persona de mucha edad. Más detallada es la acepción que google aporta, en la que especifica que se trata de la persona que una edad avanzada y está en el último período de la vida, que sigue a la madurez.

Y eso, ¿cómo se cuantifica actualmente?

El concepto actual del proceso de envejecimiento y, por ende de vejez se caracteriza por una enorme variablidad, siendo relativo al tiempo, la época, el contexto, la cultura en la que uno vive y se desarrolla. Así, en la medida en que se incrementa la edad lo hacen las diferencias entre individuos.

Se considera como una etapa de la vida (no muy bien determinada, dicho sea de paso) a la que todos vamos a llegar, cada uno con distintos bagajes y experiencias, según nuestros aprendizajes y las circunstancias que nos han tocado vivir, así como con diferentes estados físicos según el estado de nuestro organismo.

Lo que está claro es que se necesita una revisión a nivel semántico para que ese aspecto negativo que va implícito con la acepción de vejez cambie por un concepto en el que se haga referencia a otro estadio de la vida, el último sí, pero igualmente lleno de oportunidades, que no lleva implícito el sedentarismo, la discapacidad, la pérdida repentina de intereses, etc.

El alcance de esas oportunidades y contribuciones que hemos comentado se han incrementado paralelos al aumento de la esperanza de vida, dependen en gran medida de un factor: la salud. Si las personas mayores pueden vivir esos años adicionales de vida en buena salud y en un entorno propicio, podrán hacer lo que más valoran de forma muy similar a una persona joven. En cambio, si esos años adicionales están dominados por el declive de la capacidad física y mental, las implicaciones para las personas mayores y para la sociedad son más negativas.

Es precisamente en este punto donde cobra gran relevancia el concepto de Envejecimiento activo, y para hablar de ello hemos contado con la colaboración de una estupenda profesional, Itzel Villagómez Escobar. Ella es Licenciada en medicina general por la Universidad de Guanajuato, México, médico especialista en medicina familiar y actualmente ejerce como médico asistencial en el centro geriátrico grupo Ballesol donde se ocupa de la atención médica del adulto mayor desde hace cuatro años. También podéis encontrarla en su blog sobre BLW Cachito a cachito.

Itzel Villagómez Escobar

  • Cuéntanos, ¿a partir de qué momento se considera que un adulto entra en la tercera edad?

Nacemos, crecemos, nos reproducimos, envejecemos y morimos. A todos nos han enseñado que ese es el ciclo de la vida.

En los últimos años hemos puesto mucho interés en las primeras etapas de este ciclo, no solo a nivel médico, también a nivel psicológico y social. Hemos comprendido que los niños son personas al igual que los adultos solo que en una etapa distinta.

Nos preocupamos por su desarrollo, por su crianza y sobre todo por respetar este proceso, entender que los bebés no tienen un plan para conquistar el mundo y dominarnos, simplemente son cerebros que tienen que evolucionar y comprender lo que les rodea.

Pero, envejecer ¿hemos comprendido en qué consiste?, ¿cuál es el proceso de la involución de nuestro cuerpo y mente?

La Organización mundial de la salud refiere que una persona inicia la etapa de adulto mayor o vejez  a partir de los 65 años de edad.

Las funciones del ser humano en relación a sus diversos sistemas alcanza su máxima capacidad en la edad adulta temprana (25 a 30 años)  y  a partir de ahí comenzaría el “envejecimiento”.

A nivel biológico, envejecer está asociado a la acumulación de daños moleculares y celulares. Existen factores internos y externos que determinarán qué tan rápida es la involución de nuestro cuerpo, como factores hereditarios, el tabaquismo, la mala alimentación, la falta de actividad física, pero también la falta de integración social.

 

  • Desde tu experiencia diaria, ¿qué aspectos son más relevantes en la atención al anciano?

Uno de los aspectos más relevantes que debemos determinar en nuestra labor con el adulto mayor como médicos es determinar su nivel de funcionalidad.

El término funcionalidad se refiere a nuestra capacidad de realizar las actividades básicas de la vida diaria (ABVD) y las actividades instrumentales de la vida diaria (AIVD), se determina también por la movilidad, el equilibrio y la marcha.

Hay diversos instrumentos para determinar la funcionalidad del adulto mayor, teniendo en cuenta este nivel podemos crear las estrategias para mejorar su estado actual y disminuir los riesgos que junto con las enfermedades que presente, alteren su calidad de vida y aumente su deterioro intelectual, de movilidad y estabilidad.

 

  • ¿Qué patologías suelen presentar con más frecuencia?¿Cómo se trabaja el afrontamiento y mantenimiento en los enfermos crónicos?

Las enfermedades crónicas de mayor prevalencia en el adulto mayor son las llamadas crónico-degenerativas: la diabetes mellitus, hipertensión arterial, insuficiencia respiratoria, insuficiencia cardiaca, malnutrición, neurodegenerativas como la enfermedad de Alzheimer y la enfermedad de Parkinson; a nivel osteoarticular, la artrosis y osteoporosis.

El cuidado del paciente crónico es parte de nuestro día a día en la geriatría y gerontología, determinar sus posibilidades y limitaciones.

Me refiero así con limitaciones porque habrá situaciones en las que el exceso de intervención resulte perjudicial en su calidad de vida en lugar de mejorarla.

En el abordaje del paciente crónico tenemos en cuenta los factores hereditarios, pero no debemos olvidar los estilos de vida que son determinantes en su evolución.

 

  • ¿Qué entendemos por envejecimiento activo? ¿En qué principios se basa? ¿Cuál es el fin último? ¿Qué recomendaciones nos das para llevarlo a cabo? 

Como mencioné antes uno de los principales objetivos de la evaluación del adulto mayor es determinar su nivel de funcionalidad y conseguir así un envejecimiento saludable y activo.

Vivimos más años, por lo tanto tenemos que implementar medidas para brindar calidad a una población que sigue ahí, que no debemos olvidar.

En un principio la OMS acuñó el término “envejecimiento saludable”, haciendo referencia a estrategias para mejorar el estado de salud del adulto mayor. Sin embargo no es solo cuestión de lo orgánico, no se limita solo a cuestiones médicas. De ahí surgió un nuevo término “envejecimiento activo” en los años 90.

El envejecimiento activo es un enfoque basado en los comportamientos del individuo, pero también de su entorno, de políticas sociales que influyan y mejoren su calidad de vida e incluso su calidad de muerte.

El envejecimiento activo tiene como base los documentos realizados por la OMS: los derechos humanos de las personas mayores y los principios de las naciones Unidas de independencia, participación, dignidad, cuidado y autorrealización, promulgado en la 52 Asamblea Mundial de la Salud de la OMS del 22 de mayor de 1999.

Define así que el envejecimiento activo es un proceso para desarrollar al máximo las oportunidades para obtener un bienestar físico, psíquico y social, con lo cual extender la calidad de vida, la productividad y disminuir la discapacidad.

Queda claro entonces que el envejecimiento activo no solo se limita a cuestiones médicas, involucra factores sociales y uno de los más determinantes es el entorno familiar.

 

  • La dimensión edad es algo que ha ido evolucionando, de manera que envejecer es un concepto que cada vez se asocia a edades más elevadas. La participación social es fundamental para mantenerse, ¿de qué manera se puede fomentar? 

El adulto mayor no pide compasión, pide integración y la esfera social es muy importante ya que mantener una participación activa favorece su salud integral. Hablamos a nivel político, económico, ocio y cultura, de acuerdo a sus capacidades, necesidades y preferencias.

Aquí una de las principales acciones que debemos realizar es romper con viejos mitos y conductas hacia la etapa de la vejez. Determinar tajantemente que a esta edad ya no es posible realizar cambios o aprender algo nuevo es un grave error. El adulto mayor si recibe el apoyo y la estimulación puede conseguir modificar su estilo de vida hacia uno más saludable. Incluso la gran mayoría de las personas es en esta etapa cuanto se replantean los cambios y cobran importancia aspectos más trascendentales de la vida.

Entonces, ¿dónde está nuestro nivel de acción con el adulto mayor y el envejecimiento activo?

Definiendo su funcionalidad consideraremos tres grupos:

  • Capacidad alta y estable
  • Deterioro de la capacidad
  • Pérdida considerable de la capacidad

Acciones a realizar por parte del sistema de salud pública y bienestar social:

  • Prevenir enfermedades crónicas o detección temprana y control.
  • Invertir o moderar la disminución de la capacidad.
  • Apoyar y promover conductas que mejoren su capacidad.
  • Eliminar los obstáculos que impiden la participación e integración.
  • Asegurar la dignidad en la última etapa de la vida.

 

  • Hablemos de la importancia del entorno social y familiar en el envejecimiento activo y de los beneficios de contar con apoyo. Y al revés, cómo afecta el no contar con el mismo.

La formación de grupos de apoyo al adulto mayor son básicos para promover y apoyar estas acciones, pero el entorno familiar es el principal motor. Si hemos comprendido que un niño vive una etapa de cambios y que debemos acompañarlo en su desarrollo, ¿porqué debería ser menos en el adulto mayor?

No hablo que no veamos con naturalidad el envejecer, el morir, solo que no hemos conseguido empatizar con esta nueva etapa. No nos asusta hablar de la vejez, de la muerte, pero consideramos que al ser “el final” solo debemos dejar que llegue y aceptarlo.

Si a ti te dijeran que a partir de mañana con tus 25, 35 o 47 años no podrás escuchar, no podrás ver con claridad, no podrás desplazarte libremente, tendrás dolor, olvidarás cosas o tendrás que usar pañal, ¿cómo te sentirías?

No es fácil envejecer, no es fácil aceptar que nuestro cuerpo y mente empieza a deteriorarse, que empezamos a perder capacidades. Es frustrante, es triste, es duro. De ahí la importancia de empatizar, de crear vínculos familiares  y sociales que acompañen al adulto mayor.

Rompamos barreras, rompamos mitos. Es una etapa más en nuestra vida y no por ser la última pierde relevancia, porque si tenemos suerte todos llegaremos.

Empecemos desde nuestro entorno más cercano, mostrando interés por las inquietudes de nuestros adultos mayores, sus miedos, sus frustraciones y sí, sus aspiraciones, que ser mayor no está reñido con soñar.

Y una vez más… el adulto mayor no pide compasión, pide integración, porque aun tienen mucho que ofrecer.

 

FUENTES:

Autor entrada: Vanesa Pérez Padilla

1 thought on “Envejecimiento activo y calidad de vida en el adulto mayor

    yyoconestasbarbas

    (9 septiembre, 2019 -11:27 am)

    Millones de personas en este país darían «me gusta» a este artículo, si pudieran llegar a leerlo. Porque estarían totalmente de acuerdo. Porque se verían totalmente identificados. Porque aunque nos cueste verlo, es de sentido común. Bravo.

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