Carlos Fernández: “Si mejoramos el entorno permitiremos que muchas más personas sigan una dieta sana”

vending insano en centros sanitarios

 

Desde la Asociación de Residentes de Medicina Preventiva se está llevando a cabo una campaña para reclamar que las máquinas de vending de los centros sanitarios no ofrezcan alimentos insanos como medida preventiva de salud. Para Carlos Fernández Escobar, MIR Medicina Preventiva y Salud Pública y vocal de activismo de la Asociación de Residentes de MPySP (ARES), “nuestro entorno nos “empuja” hacia una alimentación insana” por lo que han empezado por lo más fácil de cambiar: las máquinas que ofrecen alimentos que colaboran hacia la normalización de una mala dieta.

 

Por Diana Oliver

 

Desde la Asociación de Residentes de Medicina Preventiva y Salud Pública (ARES) lleváis a cabo una campaña para reclamar que las máquinas de vending de los hospitales ofrezcan productos saludables. ¿Por qué y cómo surge esta iniciativa?

Nuestra labor como profesionales de la Salud Pública es promover la salud y prevenir las enfermedades en nuestra sociedad. Una de las áreas donde tenemos más margen de mejora es la alimentación: la mala dieta es una de las primeras causas de enfermedades crónicas como la obesidad, la diabetes, las enfermedades del corazón y el cáncer, y en los últimos años nuestra dieta tradicional ha sido reemplazada por alimentos y bebidas insanos, tales como las bebidas azucaradas o la bollería industrial. Nos parece un despropósito y una contradicción que esos alimentos y bebidas se vendan en centros sanitarios, y creemos que el sistema sanitario debe dar ejemplo y liderar el cambio hacia una dieta más saludable.

Habéis lanzado un manifiesto. ¿Quiénes se han adherido a él hasta el momento y hasta dónde deseáis llegar?

Se han sumado las principales sociedades científicas y médicas de la Salud Pública y la nutrición en España, y asociaciones de enfermería, de estudiantes de medicina y una ONG que trabaja por la justicia alimentaria (SESPAS, la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria; SEMPSPH, la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública e Higiene; SEE, la Sociedad Española de Epidemiología; CEIPC, el Comité Español Interdisciplinario de Prevención Cardiovascular; FESNAD, la Federación Española de Sociedades de Nutrición, Alimentación y Dietética; AEC, la Asociación de Enfermería Comunitaria; CEEM, el Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina; y la ONG VSF Justicia Alimentaria Global). Nuestro objetivo es influir en las autoridades sanitarias competentes para que cambien los alimentos y bebidas insanos de las máquinas expendedoras por opciones saludables, así que nuestra siguiente fase será contactar con las gerencias de los hospitales y consejerías de sanidad para trasladarles nuestras peticiones.

¿Pueden las propias empresas de las máquinas de vending autorregularse o es necesario pasar al plano legislativo?

La autorregulación por sí sola no suele funcionar. El motivo es que estas empresas intentan, como es lógico, ganar el máximo dinero posible. Y, hoy por hoy, la comida insana es más rentable económicamente, porque se fabrica con ingredientes baratos, dura mucho más tiempo y fomenta el consumo impulsivo. Si una empresa elige voluntariamente ofrecer productos más saludables, se arriesga a perder cuota de mercado y a ser desplazada por otras empresas. Por eso, lo mejor es que haya una normativa que obligue a todas las empresas por igual a cumplir unos requisitos de venta saludable. Así ganan los consumidores y las empresas de máquinas de vending compiten en igualdad de condiciones.

La comida insana es más rentable económicamente, porque se fabrica con ingredientes baratos, dura mucho más tiempo y fomenta el consumo impulsivo.

 

Máquina de vending con opciones saludables que se ha instalado recientemente en la Escuela Nacional de Sanidad.

 

Casi en exclusiva, productos no saludables

¿Qué requisitos debe tener una máquina de vending para que pueda ser considerada saludable?

Hay varias formas de clasificar un alimento o bebida en saludable o no saludable. Desde ARES, proponemos utilizar la clasificación de la Organización Mundial de la Salud en Europa, un documento originalmente desarrollado para regular la publicidad en televisión, y que divide los alimentos y bebidas en aptos o no aptos. Los alimentos recomendados son, por ejemplo, todas las frutas y verduras, los frutos secos sin sal y las bebidas sin azúcar ni edulcorantes, como el té o café. Los productos considerados como no saludables son la bollería, los dulces, los refrescos, las bebidas energéticas y los aperitivos con sal, entre otros. La mayoría de las máquinas actuales venden casi exclusivamente productos no saludables, y nuestra petición es que vendan solamente alimentos y bebidas saludables.

¿Tenéis conocimiento de algún centro sanitario que cuente ya con una máquina expendedora saludable?

Hay algunos centros sanitarios que han dado pasos en esa dirección, pero todavía son excepciones muy minoritarias. Sin embargo, en los últimos meses algunas Comunidades Autónomas han llevado a cabo normativas para poner unos límites legales en estas máquinas. Por ejemplo, en Baleares se está desarrollando un decreto para que el 75% de los productos que se vendan en centros sanitarios sean saludables. Este tipo de iniciativas son muy importantes, porque regulan a la vez a cientos de centros sanitarios. Actualmente estáis analizando el número de máquinas de este tipo que existen en los centros sanitarios de Madrid pero vuestro objetivo es ampliar a otras comunidades.

¿Contáis con algún tipo de ayuda o colaboración para vuestra investigación?

Nuestro estudio está actualmente en su fase de diseño inicial, y todavía no hemos decidido los detalles. De momento, contamos con la colaboración de residentes de Medicina Preventiva y Salud Pública en distintos lugares del país, pero no descartamos buscar alianzas con otros grupos de profesionales o equipos de investigación.

 

 

Más allá del vending

Denunciáis el acceso a alimentos insanos en los centros sanitarios pero me llama la atención la calidad de los menús hospitalarios. ¿Es necesario impulsar también un cambio en este sentido?

Por supuesto. Nuestro enfoque en las máquinas expendedoras se debe a que es algo muy llamativo que puede cambiarse de forma rápida, pero la mejora de la alimentación debe expandirse a muchos otros ámbitos. Los menús de pacientes y de las cafeterías de los hospitales también deben mejorarse. Y el cambio debe ir más allá del ámbito sanitario: también en centros educativos (colegios, institutos, universidades…), centros deportivos, y en general cualquier institución pública.

Te lo preguntaba porque no sé si cuando a un paciente ingresado o tras una prueba se le ofrece un producto insano éste puede entender que ese tipo de productos son saludables porque en el hospital “se los daban”. ¿Qué opinas?

Es una denuncia habitual entre pacientes y profesionales de la nutrición; no se le presta el interés debido a la calidad nutricional de estos menús. Creo que se debe a una falta de conciencia generalizada sobre qué alimentos son recomendables y cuáles no, incluso entre el colectivo sanitario. Tampoco contamos con ninguna legislación específica ni con suficientes especialistas que puedan asesorar en este tema a los hospitales. Además, los alimentos y bebidas insanos abundan en nuestra sociedad por todas partes, y mucha gente los considera “normales”. Tenemos una labor importante de desnormalizar estos productos y concienciar a las instituciones sanitarias para que no se repitan estas situaciones que son tan comunes, por desgracia.

Me da la sensación de que muchas veces tampoco se pone fácil a la población comer de forma más adecuada. Entre la publicidad, los mitos y cosas como las máquinas de vending o las comidas de hospital… Flaco favor le hace el entorno a nuestra salud, ¿no?

Efectivamente. Desde la Salud Pública tenemos clarísimo que nuestro entorno influye mucho en nuestra alimentación. Y, como bien dices, nuestro entorno nos “empuja” hacia una alimentación insana: publicidad omnipresente y engañosa, precios más baratos, presencia en todas partes, etiquetas difíciles de entender… Actualmente es difícil tener una dieta saludable, requiere mucho esfuerzo y pocas personas se lo pueden permitir o están dispuestas a ello. Sin embargo, somos optimistas, porque se le puede dar la vuelta a la tortilla. Podemos cambiar nuestro entorno para que la opción saludable sea la más fácil, la más accesible, la más barata, etc. Si mejoramos el entorno, permitiremos que muchas más personas sigan una dieta sana y tengan menos enfermedades y mayor calidad de vida.

 

vending insano en centros sanitarios

 

Seis de cada diez personas tienen exceso de peso

¿Tiene mucho margen de mejora nuestra alimentación en España?

Desde luego. Por dar algunas cifras, la obesidad es la primera causa de pérdida de salud en nuestro país, y es responsable del 10% de todas las muertes. Seis de cada diez personas adultas y uno de cada tres niños y niñas tienen exceso de peso. En las últimas décadas, el consumo de fruta y verdura se ha reducido, y somos de los países desarrollados con peor dieta infantil. Pero, por otro lado, tenemos una excelente gastronomía tradicional y mucho acceso a frutas, verduras, aceite de oliva y pescados de la mejor calidad. Tenemos una buena materia prima, pero nos falta la voluntad política y social para fomentar la alimentación tradicional mediterránea frente a los alimentos ultraprocesados que nos han “invadido” en las últimas décadas.

¿Cuál es el papel de los profesionales sanitarios en este sentido?

Por un lado, informarse y actualizarse en nutrición. Hay muchos mitos persistentes sobre alimentación y deben ser sustituidos por el conocimiento científico actual. Por otro lado, predicar con el ejemplo y fomentar la alimentación saludable en su entorno más cercano. Por supuesto, es su responsabilidad promover la dieta saludable en la práctica clínica diaria en la consulta y en el hospital. Por último, añadiría una parte que creo que es fundamental: movilizarse social y políticamente para promover políticas de Salud Pública, y enfrentarse al marketing engañoso de la industria alimentaria que produce estos alimentos y bebidas insanos. Todas las profesiones sanitarias deberíamos hacer piña y actuar como grupo de presión en defensa de la salud de la población.

¿Hay una actualización y un interés por esa actualización por parte de los médicos de familia en cuanto a la alimentación?

No conozco la situación de primera mano, pero percibo que cada vez hay más interés e iniciativas en esta área. Sin embargo, los médicos y médicas de atención primaria tienen varios obstáculos: una gran carga laboral, una formación centrada en el tratamiento farmacológico y no tanto en la prevención… Además, algunas sociedades médicas de atención primaria tienen graves conflictos de interés con empresas alimentarias que fomentan dietas insanas, como la SEMERGEN, que tiene vínculos económicos con Coca-Cola, Danone o El Pozo. En general, en medicina existe un entorno que no facilita que la alimentación sea una prioridad. Esperamos que con las iniciativas que van surgiendo en los últimos años se revierta la situación.

¿Próximos retos de vuestra labor de prevención que os planteéis desde ARES a futuro?

Nuestras prioridades inmediatas son avanzar en el estudio descriptivo de las máquinas expendedoras de centros sanitarios y ponernos en contacto con las autoridades sanitarias que tienen capacidad de decisión en este tema. De cara al futuro, nos planteamos extender nuestras reivindicaciones a un ámbito más amplio: no solo máquinas expendedoras, y no solo centros sanitarios. Mientras tanto, seguiremos trabajando en buscar alianzas e iniciativas conjuntas con personas y grupos interesados en fomentar la salud de la población.

 

 

 

Autor entrada: Diana

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