Compra de fármacos para tratamientos de fertilidad en la red, una práctica peligrosa

 

Los fármacos que son necesarios en los tratamientos de fertilidad son caros. Sólo a nivel farmacológico una paciente invierte de media alrededor de 1200 euros, una cantidad que unos esperan poder abaratar, mientras otros buscan recuperar parte de la inversión perdida. Compradores y vendedores se unen en la red para satisfacer sus necesidades pero, ¿qué riesgos conlleva esta práctica?

 

Por Diana Oliver

A nivel farmacológico, un tratamiento de fertilidad en una clínica privada supone un gasto medio aproximado que oscila entre los 1000 y los 1200 euros; una inversión que dependerá mucho del tipo de proceso y del éxito del mismo. Dado su elevado coste, muchos pacientes optan por la búsqueda de fármacos más económicos a través de la red. Y no es difícil encontrarlos. Foros, plataformas de anuncios de particulares y redes sociales ponen en contacto a vendedores y compradores de este tipo de fármacos; dando lugar a una práctica ilegal que puede poner en peligro la salud de quienes los adquieren pero también el éxito de su tratamiento.

Los fármacos de los tratamientos de fertilidad

Los fármacos de los tratamientos de fertilidad son caros. Sobre todo, y según nos explica Elisa Gil, ginecóloga experta en reproducción asistida en IVI Zaragoza, las gonadotropinas “que son los fármacos con los que se estimulan los ovarios de las pacientes en los procesos de fecundación in vitro”. El precio de cada caja de este tipo de hormonas sexuales ronda los 500 o 600 euros, lo que supone un gasto medio en un ciclo de FIV de unos 1200 – 1400 euros sólo en medicación. “Es lógico pensar que las pacientes buscan ahorrar. ¿Y cómo pueden hacerlo? Pues haciendo un intercambio entre ellas”, explica Elena Gil, quien añade que, “como en cualquier otro tipo de medicación, es peligroso hacer este tipo de intercambios porque en el traslado pierden la cadena de frío. Son fármacos que requieren de una temperatura determinada, hay que reconstituirlos y una vez reconstituidos ya no se pueden usar pasado un número determinado de días. En definitiva, se pierde la seguridad y por tanto, desde los centros de fertilidad, los profesionales no recomendamos jamás el intercambio de medicación, especialmente a través de plataformas online porque todavía es algo más inseguro”.

Marian Cisterna, autora de la novela ‘No tires la toalla, hazte un bonito turbante’ y fundadora del Grupo de Apoyo Hello! para pacientes de Reproducción Asistida, se ha encontrado en numerosas ocasiones con particulares que ofrecían medicación sobrante a través de sus perfiles de redes sociales, acciones que siempre ha denunciado públicamente o de las que siempre ha advertido de su peligrosidad al vendedor. “Hay gente que vende a través de las redes sociales la medicación sobrante por unos 50 o 70 euros, y si estás en pleno tratamiento puedes pensar que te ahorras un montón. Sin embargo, más allá, no se ve el peligro que conlleva hacer algo así para la salud. Los medicamentos cuestan lo que cuestan, y son tan caros porque detrás llevan una elaboración y unas garantías. Tú puedes tener incluso una relación virtual con la persona que está vendiendo la medicación sobrante pero no sabes en qué condiciones de conservación ha estado esa medicación; porque además muchos de los fármacos destinados a la fertilidad requieren refrigeración”, explica.

Tú puedes tener incluso una relación virtual con la persona que está vendiendo la medicación sobrante pero no sabes en qué condiciones de conservación ha estado esa medicación.

Y no sólo a través de redes sociales, en plataformas como Mil Anuncios encontramos ofertas de particulares que ofrecen sus fármacos por menos de la mitad de lo que cuestan en farmacia. Muchos te informan explícitamente en el texto de que han estado perfectamente conservados, y lo acompañan de una imagen pero, ¿hasta qué punto se puede confiar? ¿Cómo saber que no se ha roto la cadena de frío en ningún momento? Y lo más importante: ¿qué consecuencias puede tener para la salud del comprador?

Los peligros para la salud de la venta de medicamentos

Aunque más centrados en el mercado negro y en la falsificación de medicamentos que en el intercambio entre particulares, desde la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) advierten de los riesgos que conlleva para la salud del comprador adquirir fármacos a través de la red: “Sólo las autoridades sanitarias pueden asegurar que el suministro de un medicamento cumple con los requisitos de seguridad y de calidad necesarios”.

Agustín Ballesteros, director de una clínica IVI de Barcelona y presidente de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF), nos explica que las ventas entre pacientes suponen unos riesgos: “En primer lugar, estás comprando una medicación que ha pasado por manos de terceros y no sabes en qué estado se ha conservado (por ejemplo, los dedicados a la estimulación ovárica requieren mantener una cadena de frío). En segundo lugar, hay que pensar que inyectarte un medicamento en mal estado puede poner en riesgo la salud pero también el tratamiento que se está llevando a cabo”.

Para Marian Cisterna, además, cuando compras un fármaco a través de internet “no sabes si realmente contiene lo que indica”. A veces, tampoco si es el fármaco que necesitamos: “El especialista debe ser siempre el que debe recomendar el tratamiento a nivel individual. Igual que no es lo mismo tomarte un Ibuprofeno de 600 que de 1 gramo, y el especialista sabe qué es lo que te tienes que tomar por tu historial o por tus necesidades, en los tratamientos de fertilidad también varía en función de cada caso particular: hay especialistas que mandan un tratamiento para una paciente pero no tiene por qué ser el mismo para otra”. Esto es algo que deja muy claro la ginecóloga Elena Gil cuando incide en que “se prescriben los fármacos en base al tipo de paciente que se tiene delante; es decir, se va individualizando, que es de lo que se trata con la medicina actual: poder individualizar cada proceso, por lo que evidentemente, los fármacos, y las dosis de esos fármacos, no serán los mismos para una mujer que para otra”.

Hay especialistas que mandan un tratamiento para una paciente pero no tiene por qué ser el mismo para otra.

Opina Marian Cisterna que si a una paciente le sobra medicación y “le da rabia que esa medicación se quede sin utilizar”, lo más recomendable es llevarla al centro médico donde se esté haciendo el tratamiento, ya sea a la Seguridad Social o a la clínica privada. Esto lo confirma Elisa Gil para quien, si bien través de la venta entre particulares ha observado que normalmente se busca dar salida a la medicación sobrante de un tratamiento, siempre recomienda que no se venda y que, en todo caso, “si sobra medicación se lleve o al punto limpio o a un punto SIGRE de la farmacia más cercana, como cualquier otro fármaco, o si se quiere dar la posibilidad de uso a ese fármaco, se done a los propios centros de reproducción para que si están en perfecto estado, los profesionales puedan valorar si utilizarlos o no”. Añade Agustín Ballesteros que hay algunos casos en los que si los fármacos están en buen estado se pueden distribuir entre pacientes con más problemas económicos, “y ayudar así a las personas con menos recursos a poder acceder a medicamentos que son caros”.

Una práctica difícil de controlar

Los fármacos para los tratamientos de fertilidad sólo pueden comprarse en las farmacias y con una prescripción médica previa. Cualquier otro tipo de venta es ilegal, y así lo ampara la Ley de Garantías y Uso Racional del Medicamento de 2006. Pese a ello, la mayoría de quienes ofrecen este tipo de medicamentos en la red no lo hacen por “hacer negocio” con la venta del fármaco sino por darle salida y recuperar parte de la inversión en el tratamiento. Señala Elisa Gil que los grupos de apoyo de mujeres que se encuentran en procesos de ayuda reproductiva están formados por mujeres solidarias, que buscan ayudarse unas a otras: “Generan blogs de apoyo, foros, contactan las unas con las otras, y se ayudan emocionalmente. Así, y de forma casi natural, se ayudan también a través de los fármacos. Por tanto, se da una doble moral: por un lado, está el hecho de querer ayudar a las demás porque “total, esto yo lo voy a tirar”; y por otro, la idea de recuperar la parte económica que hayan podido perder”.

Los grupos de apoyo de mujeres que se encuentran en procesos de ayuda reproductiva están formados por mujeres solidarias, que buscan ayudarse unas a otras.

Se lamenta Agustín Ballesteros de que pese a saber que este tipo de mercado entre particulares existe, “hoy en día actuar contra esto es muy difícil, casi imposible”. Desde las clínicas de fertilidad insisten entre los pacientes que se eviten este tipo de prácticas, pero, dice Ballesteros, “no se puede hacer otra cosa salvo recomendar que la compra se haga en las farmacias”. Desde el gabinete de prensa de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) nos informan de que a nivel institucional poco o nada se puede hacer en el caso de la venta e intercambio entre particulares. “Otra cosa sería si detrás hay una empresa y un mercado negro de falsificación o de venta ilegal, pero en el caso de una persona que a nivel particular ofrece este tipo de fármacos sobrantes es algo muy difícil controlar”.

Autor entrada: Diana

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